Red de amig@s unidos por el arte.

9 abr. 2014

Yo también escribo...





Le gustaba perderse  durante horas escribiendo y leyendo varios libros a la vez, permanecer  en su estudio acompañado de ellos, meditar y decidir el tema que iba a compartir con su escritura.


Rodeado de cientos de libros, apilados hasta en sillas, creó un laberinto no sólo de palabras a lo largo de su vida. Entrar en  el,  conducía por largas e  intrincadas veredas en donde la vida y la muerte, fornicaban sin descanso poblando de dolor y placer no sólo hojas y libros.


Heredamos sendas, valles, mares tempestuosos o calmos, sueños desde la umbría de  bosques los que despejaban su fronda al toque del alba o violentos huracanes de pasiones impúdicas que atropellaron la vida de heroínas y héroes sin talento, dejándolos desnudos e inermes ante el corazón estrujado de sus lectores.

Vivían en su narrativa y poesía, personajes enmarcados en el universo de ayer, hoy y siempre. Su obra nos habla de la humanidad plácida o doliente, de padres, madres, putas o gays, lesbianas, asesinas y asesinos despiadados, parricidas o de hombres o mujeres desfigurados y marginados como escoria por sus experiencias desde niños, los que han sido abusados y guardaron en su corazón un odio que creció hasta el día de la venganza, cuando desquiciados, después de matar a muchos... se suicidan simplemente tirándose al vacío, mutilándose o apuntando atinados en la boca y jalando el gatillo. Han dejado una interrogación que tiene una sola respuesta si miramos al interior de la sociedad que nos rodea ¿En manos de quién y dónde quedó el amor y el cuidado de la infancia del hombre?  


Quién escribe puede ver a través de la piel del agua o de la carne de un cerdo destazado en el rastro. Un escritor se expresa a través de un hilo negro, es un visionario, puede plasmar aquellas moscas que desollaban cadáveres a la diestra de un río o  nubes de lluvia con hilos de seda colgando  de un sueño, en alguna tarde de estío en la que el agua que bajaba del cielo inundaba viviendas y deshacía papeles dejando sin propiedades y borrando como personas a todos. 





Mujeres y hombres han escrito en el decurso del tiempo acerca de las  atrocidades y aciertos de la humanidad  y  heredamos  su obra intemporal. Así, hoy, los que seguimos el oficio de escribir, penetramos en el laberinto de palabras como en la Torre de Babel, y aunque  sé que el hombre es el lobo del hombre, aún así,  tengo esperanza y confío en lograr seguir escribiendo... en hojas de árboles por mucho tiempo.        
leticia ©
Imágenes de la red.

8 comentarios:

Julie Sopetrán dijo...

Qué hermosa prosa Leticia! Todo un paisaje de libros, de cultursa, de poesía... Y hasta me hubiera gustado seguir leyendo ese bosque tuyo tan creativo. Un beso, amiga.

Fina Tizón dijo...

Tal vez tendríamos que "deconstruir" esa razón de sinrazones que no lleva a parte alguna. A mucha neurona ciega debería serle devuelta la luz. Los seres humanos de la perfección actuamos como los mas imperfectos siempre, Leticia.
Un relato para replantearse muchas cosas
Un fuerte abrazo. Disfruta de este jueves
Fina

RAFAEL H. LIZARAZO dijo...

Así es, Leticia, habrá que seguir luchando y confiando en que no muera la palabra escrita en blancas hojas.

Abrazos.

Leticia dijo...

Julie, siempre conmigo. Un apoyo en este mundo que a a veces vemos sin esperanza, son siempre los amigos y sus palabras.
Besos amiga.

Leticia dijo...

Un pensamiento que agrada mi intención al compartir esta reflexión que hice. Un abrazo Fina y claro, hoy jueves, también disfruto la primavera que se asoma en mi jardín.

Leticia dijo...

Rafa, estamosde acuerdo. si podemos seguir escribiendo en hojas es señal de que habrá árboles y que el coloquio entre nosotros y el papel puede seguir.

* Quise dejar un comentario en tu entrada cadenciosa e iluminadora, y me fue borrada dos veces. Voy a averiguar.
Por lo pronto te dejo un beso hasta Tunja, con aroma de café.

Marinel dijo...

Que maravilla saber escribir, hilvanar sueños y realidades y bordarlos en letras sobre esa mágica superficie táctil que parece ir olvidándose, aunque yo creo que jamás lo hará, porque no es lo mismo, nada es igual si solo sabemos poner el alma en un teclado, los ojos en una ventana lanzando letras...
No, no hay nada como un bosque de palabras escritas y la ilusión de estar tocándolas con las yemas de los dedos.
Es maravilloso como lo has expresado, de veras que sí.
Me encantó.
Besos.

Leticia dijo...

Marinel, en el juego de la vida el escritor vuelve palabras, signos,frases, ideas escritas que cuando leemos se rechaza o gusta lo que nos dice nuestra interpretación, y al paso del tiempo, puede ser que se guarde en la memoria de muchos o algunos, en cierto tiempo y lugar. Un abrazo fuerte, querida compañera de oficio.
Acerca de considerar que vivimos el juego de la vida.

La Real Academia
dice que el juego, es un ejercicio recreativo sometido a reglas en el cual se gana o se pierde. Sin embargo la propia polisemia de éste y la subjetividad de los diferentes autores implican que cualquier definición no sea más que un acercamiento parcial al fenómeno lúdico. Nota de la red.