Ballena. Dominica Ahumada Medina. (11 años) © copyrigth.

Red de amig@s unidos por el arte.

1 mar. 2014

La casa tapiada.



Derrame Cerebral
La casa era chica, cocina, sala y comedor en el mismo reducido espacio.
Arriba, dos recámaras y un baño. Vivían en ella cuatro hombres, una señora que jugaba a ser esposa, cocinera, amante, madre, ama de llaves y devota,
además de la gatita Mimí, la que casi hablaba haciendo ruiditos como diciendo mamá, la que seguía a la “señora cocinera” y maullaba hasta que ella le hacía caso dándole pollo picado además de sus croquetas. Llegó el momento en que sólo cabía el amor. Afuera de la casa quedaban las preocupaciones, lo cotidiano, había tomado formas increíbles. El viento arrachado quería meterse al abrigo del cariño, huía de las preocupaciones, pero sólo alcanzaba a desordenar el tendedero y vaciar el basurero que rodaba como barril por el patiecito trasero… había algo que le impedía entrar.
Al paso del tiempo, quiso advertir a los habitantes de la casa y
susurraba acerca de la presencia de malos agüeros, los que se deslizaron a través de las rendijas de las ventanas. Un día de negros nubarrones en el cielo,  el viento desde afuera, veía el interior de la casa  ¡todo había cambiado!, era como… una función de teatro. Presenció escenas fuertes en las que el deterioro de la salud, amor, respeto y admiración entre los personajes, se sucedían día a día y quedaban sus opuestos, impregnándose silenciosos embarrados en las paredes tapiando la pequeña casa.
Un día, al llegar del trabajo y poner la llave en la cerradura ¡cayó en la oscuridad!, quedo encerrado en sí. Su cuerpo ¡era su casa! no había luz, ni recuerdos, la memoria se había ido con el olvido y lo dejo aislado como dentro de una caja de muerto oscura, pero con el corazón latiendo.
La enfermedad críptica trajo de la mano al desamor, y el hombre antes
compañero amoroso y solidario, no pudo volver a entrar a su lar.
Al paso del tiempo, se abrió una grieta que penetró iluminando su encierro-
y volvió a él la memoria. Él señor de la casa, clamaba desde el asilo  que amaba a todos
quería volver a su hogar, pero la señora puso un letrero en la puerta.

No puede entrar el señor de la casa, él es muy grande. Ya no cabe en esta casa tan chica ¡El pobre… nunca pudo volverla más amplia!
Leticia 

22 comentarios:

ReltiH dijo...

POR ESO EL DESARROLLO MÁS IMPORTANTE DE LA VIDA, ES EL INTERIOR. EXCELENTÍSIMO TEXTO!!!!!!!

Elsa dijo...

un texto que es metáfora de la vida.
El viento que predice para el que lee en entre-líneas,cuando el cuerpo es su casa y no lo inverso...

Leticia: has *anidado tu propósito.
Cuestión que profundamente produce alegría en mí.

Cariños.

Fina Tizón dijo...

Amueblar bien el interior de uno mismo es muy importante para poder acceder y disfrutar del mobiliario interior de quienes nos rodean y a quienes amamos; cuando falla esa estética puede romperse el hechizo. Gran metáfora de la vida y sobre todo de la convivencia. Esa sería mi lectura a tu trabajo, querida Leticia. No se si fui mal encaminada.

Un fuerte abrazo.

Fina

Garriga dijo...

2 cosas: excelente texto.
y con mi apellido no creo que pueda dejar de seguirte

Leticia dijo...

Estimado Fernando. Te visité y leí algunas de tus entradas, me gustó la expresión de tu conocimiento científico en tus personajes y en su marco de referencia. Tus temas fluyen acuciosamente situándolos con tintes de erudición acerca de su naturaleza. Hay un narrador omnisciente, no sólo de los aconteceres del personaje de Ana, que ofrece la observación propia de un artista acerca de su objetivo. Mujer que encarna lo universal de la vida en distintos planos, un leit motiv que has creado como escritor. Bienvenido a mi blog y ojalá y mis amigos te visiten y disfruten de tu narrativa. Saludos hasta Argentina.

Leticia dijo...

Fina, el creador de un texto, yo en este caso, espero que mi trabajo motive a cada lector su propia reflexión. Me ha parecido un acierto tu lectura. Gracias por regalarme algo tan valioso como tu amistad y tiempo.
Un abrazo querida colega.

Leticia dijo...

ReltiH. Un placer tu comentario. Besos

Leticia dijo...

Elsa, surge en el laberinto de emociones de cada lector, se va develando en un primera lectura lo que se dicen y nos dicen las palabras. En una segunda lectura quizá surja algo más y en una tercera o cuarta...será lo mismo, siempre un encuentro.
Gracias por tu lectura y visión de mi trabajo. Lo agradezco infinito. Un abrazo querida poeta.

Julie Sopetrán dijo...

Describes magníficamente, toda una familia con gata incluida. Hablas también del viento buscando el amor en una casa tapiada que se queda pequeña... Expones hermosas contraposiciones. Es al tiempo, al que no le importaron las tapias, él sí entró a la casa. Esa casa del cuerpo que se nos queda a oscuras... Hermosa metáfora de la realidad que a todos nos ocupa. Me encanta esa "grieta iluminada" que alumbra la memoria final, dándole ese volumen de grandeza al señor de la casa. Un final también de reproche por no haberla creado más amplia.
Me parece un cuento precioso. Alegórico de lo que somos y de lo que hacemos. Me ha gustado mucho, Leticia. Besos.

Kasioles dijo...

Siempre la convivencia ha sido difícil, los roces no surgen de visita, por eso hay que tener un gran corazón, querer de verdad y entonces no encontraremos ningún obstáculo en la vida.
El amor puede con todo y Dios, en los momentos más difíciles, parece que hace renacer en nosotros una fuerza extraordinaria para afrontar las adversidades con la mejor voluntad y alegría.
Cariños en el corazón.
Kasioles

BEATRIZ dijo...

Ocurre así, a veces los acontecimientos cotidianos toman formas de lo más extraño, estupenda asimilación nos planteas Lety.

Un texto rico en vida interior.

Abrazos.

Leticia dijo...

Julie, como un cirujano, con bisturí en mano y sin romper estructuras, has desmembrado la breve narración. Un placer leer tu mirada acuciosa de mi pequeño rompecabezas... diría yo.

Gracias siempre por tu generoso y pronto apoyo con tu lectura.
Mi agradecimiento siempre. Besos hasta HIta.

Leticia dijo...

Mi querida Beatriz, como escritora de momentos que cobran vida, desde el ejercicio de tu dedicación a la literatura, me es placentero tu comentario.
Gracias por leerme querida compatriota.
Aquí de nuevo... vamos a ver.

Leticia dijo...

Kasioles, con el corazón en la mano,con sensibilidad,despejas la niebla que rodea mi trabajo.
Y sí querida amiga escritora, como bien dices

... la convivencia siempre ha sido difícil...

Y la fórmula para lograr la convivencia, a pesar de los avatres, es como sabiamente comentas
... el amor...
Siempre, recibe mi amistada amorosa Kasioles

Humberto Dib dijo...

Por una lado me hace pensar en eso de qué sucede cuando no sucede nada, hay cosas muy buenas para relatar en ese aspecto. Por otra parte, dejas una gran reflexión que más de uno debería tener en cuenta.
Un abrazo.
HD

RAFAEL H. LIZARAZO dijo...

Un corazón grande y bondadoso parece no caber el el pecho, se desborda.

Abrazos.

mónica pía dijo...

Leticia gracias por pasar por "mi casa" y disculpa mi tardanza en leerte...

tu relato es muy conmovedor...

creo que a veces las "señoras" toman tantas funciones o roles a cumplir en la escena que va quedando poco espacio para el resto de los personajes...

un abrazo grande!

Leticia dijo...

Humberto, Rafael Y Mónica.
ES MUY PLACENTERO ABREVAR DE SU ORIGINALIDAD.
ME ASOMBRA QUE CON LAS LETRAS DEL ALFABETO, SIGAMOS CREANDO NUEVAS Y ORIGINALES PROPUESTAS DÍA A DÍA. UN PLACER SER SU LECTORA.
GRACIAS POR SUS COMENTARIOS.

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Veo el cuento como una metáfora del desamor. UN abrazo.
Carlos

Leticia dijo...

Ciertamente mi querido Carlos.
Un abrazo largo.

Loli Salvador dijo...

Este excelente y triste relato pone de manifiesto que en nuestro consabido valle de lágrimas, el amor se puede desvanecer cuando llaman a la puerta, la enfermedad, el fracaso o las dificultades.
Un beso

Leticia dijo...

Con la sensibilidad que te caracteriza, me regalas un conmovedor comentario.
Un abrazo fuerte Loli.