Red de amig@s unidos por el arte.

22 mar. 2013





No sé qué me pasa esta entrada de primavera, me siento con una gran nostalgia, seguramente por todo aquello que en las estaciones transcurridas no he alcanzado aún.
El impulso de la vida me incita  a levantarme muy de mañana, descorrer la cortina, mirar el jardín y sorprenderme nuevamente del color del agua que refleja el cielo y comienzo a  divagar del cuándo, cómo y dónde... escuchando el alboroto de los gorriones, calandrias, canarios y palomas que avivan mi agradecimiento por estar un día más en plenitud de mis sentidos.
Hay una soledad en el paisaje semidesértico aquí en Sudcalifornia, ajeno a las luces de las grandes ciudades y del tráfico enervante. El aire es muy limpio y permite gozar cada noche el espectáculo  que ofrece el cielo vestido de miles de puntos luminosos, los que llamamos estrellas.

El opuesto sucede  con la salida del sol el que cambia el vestido del  éter  volviéndolo  rojo, amarillo y  naranja. Increíble la vida
entre mar y cielo. Su mar, tan bermejo, azul o verde que sigue el contorno de la tierra de la reina Calafia.
Un placer es ver renacer en una rutina inverosímil…  al señor sol de fuego, amante que preña y hace brotar la vida en tonalidades y aromas en un nuevo comienzo... y yo, acompañada de la añoranza...

Leticia.
Imagen de la red.

4 comentarios:

Fina Tizón dijo...

Tus letras de hoy, Leticia, tienen un trasfondo que transmite un estado emocional donde la añoranza se hace plausible en cada verso; letras envolventes. Veo infinitos pensamientos que intentan confluir sin lograrlo, en una búsqueda continua y enrevesada. Es como si el corazón latiese fuerte a son del pensamiento que no consigue pacificarse.

Un beso fuerte, amiga Leticia.

Fina

RECOMENZAR dijo...

yo siento tu misma nostalgia
abrazos

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Me encanta ese alboroto de aves, ese renacer de luz...Toda una pintura este texto...se siente un goce. Un abrazo. Carlos

Loli Salvador dijo...

Qué suerte poder disfrutar de un paisaje así cada mañana. De rumores, de sonidos y de sentimientos de agradecimiento.Se nota en tus letras, una alegría plena, sosegada y madura.
Feliz domingo, amiga Leticia.